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Esto como se distribuyen
los principales consumidores tanto del sector metalúrgico y metalmecánico.
Tenemos que el sector petrolero tiene un 36% del consumo de nuestros productos;
el sector minero 18%; el sector siderúrgico 25% y el sector metalmecánico
un 21%. Como ustedes ven, el consumo de los productos metalúrgicos
y metalmecánicos prácticamente están involucrados
dentro de la misma cadena. Y todo lo que es la parte del sector metalmecánico,
por supuesto son bienes transformados que van dirigido a otras industrias,
inclusive también a la industria petrolera, también a la
industria minera, inclusive la misma industria siderúrgica y a
las otras industrias de los otros sectores que constituyen el sector menufacturero
venezolano.
Nosotros hemos venido
trabajando con el gobierno en la medida de estar intentando que se dicten
una serie de medidas que vayan dirigidas a permitir el desarrollo sostenido
de nuestro sector; y tenemos en esto lo siguiente, primero: hemos establecido
de que es necesario una política industrial específica del
sector como estrategia del país. No existe una política
industrial de la cadena siderometalúrgica, siempre nos envuelven
dentro de lo que es la política industrial global, y resulta que
este es otro tentáculo bien importante que tiene la economía
interna del país, para que a través del desarrollo pudiéramos
ser no digamos la alternativa que va a emanarse cuando bajen los precios
del petróleo, pero sí creo que vamos a tener una importancia
muy grande dentro de lo que es el impulso de la economía, por lo
tanto necesitamos una política especialmente dirigida al sector
metalúrgico, y por eso hemos pedido que se declare la cadena siderometalúrgica
como una cadena estratégica. Primero, porque somos los primeros
proveedores de los bienes para la industria petrolera que es una industria
estratégica para nuestro país.
Otra lucha ha sido
la política de incorporación de bienes fabricados en Venezuela
en los grandes proyectos, o sea, todo lo que siempre hemos querido, que
es imposible comprender cómo en los proyectos petroleros, en los
proyectos de los ferrocarriles, y en todos los proyectos que adelanta
el estado, veamos que las importaciones de productos fabricados en el
país cada día crece más y mientras tenemos una serie
de desempleo en nuestras plantas y nuestras plantas trabajando a baja
capacidad, vemos que a través de los puertos entra una gran cantidad
de productos fabricados en el exterior y que podrían ser fabricados
aquí. Las últimas cosas que hemos visto son cuestiones inauditas
como el traer una estructura metálica, totalmente construida, armada,
inclusive, habiéndole aplicado el first proof Y todo lo que es
la parte de concreto y te la bajan de un barco totalmente montada, instalada,
armada y nada más que hacen es que te la ruedan y te la colocan
en una cuestión petrolera, eso es imposible, eso es inaceptable.
Eso es no querernos nosotros mismos como país.
Por otra parte, queremos
el estímulo a las exportaciones; que sean unos estímulos
que sean ágiles, confiables, seguros y duraderos y con una visión
de largo plazo. Nosotros estamos en desventaja al resto de los países
de la subregión donde realmente existen unas políticas que
van dirigidas a fortalecer el sector industrial para que mejore sus exportaciones.
Aquí es una lucha cada vez que alguien exporta, los que son exportadores
lo saben perfectamente, ir a recuperar un draw back, ir a recuperar un
IVA o ir a recuperar la devolución de los aranceles por la importación
transitoria, todo ese tipo de cosas aquí en Venezuela se convierten
en un tormento.
Concientización
de todos los sectores públicos y privados en la necesidad de impulsar
y desarrollar la actividad metalúrgica como soporte de las otras
múltiples actividades económicas. Y aquí, fíjense
que hablamos no solamente del sector público sino del sector privado.
Nosotros mismos como sector privados muchas veces nos falta solidaridad
para comprar el producto que fabrica nuestro vecino, que es hecho en Venezuela.
Nosotros nos quejamos y queremos que se nos compre lo que nosotros producimos,
pero cuando nos toca comprar al de al lado y vemos que traído un
producto de Estados Unidos vale una puya menos, compramos e importamos
con la puya menos. Entonces, criticamos al gobierno que lo hace pero nosotros
no tenemos una autocrítica. Ahí tiene que haber una concientización
muy importante de saber que todo el mundo tiene que poner un poquito de
sacrificio, en el sentido de que tenemos que contribuir a que toda esa
industria crezca y florezca porque de alguna manera eso nos va a ayudar
a desarrollar. Yo recuerdo que en una reunión que tuvimos con unos
presidentes de empresas transnacionales, que nos decían que ellos
no tenían nada que ver con ese problema, que ellos compraban lo
que los obligaban a comprar. Nosotros les decíamos que qué
hacían ellos con tener unas industrias prósperas y muy ricas
cuando al salir de la cerca de la empresa se conseguían con un
entorno social totalmente deteriorado, donde existía desempleo,
donde existía inseguridad, que eso no era realmente la óptica
que se tenía. Y ellos decían bueno, pero es que el gobierno
es el que tiene que fijar la pauta, si a nosotros nos obligan a comprar
lo hecho en Venezuela lo compraremos, pero si no nos obligan, nosotros
como empresas transnacionales compramos donde más barato sea, donde
más económico sea y donde tengamos mayor rentabilidad de
nuestro dinero.
Control y seguimiento
de las políticas macroeconómicas que permitan mantener una
nivelación con los socios comerciales. Definitivamente tenemos
que ajustar toda esa serie de distorsiones o diferencias que existen con
nuestros mercados competidores, de tal manera de que busquemos cubrir
las desigualdades, eso tiene que ser a través de políticas,
que veamos y estudiemos lo que están haciendo nuestros vecinos
para que taimen tratemos nosotros de hacer lo mismo, por lo menos imitemos
e igualemos, si podemos superarlas mucho mejor todavía. Tenemos
el caso de Colombia. Colombia permanentemente está analizando qué
ocurre en Venezuela porque es muy sensible lo que se hace en Venezuela
para su economía de exportaciones e inmediatamente se ajustan.
Si Venezuela devalúa ellos ajustan en el momento oportuno para
también devaluar y evitar que la balanza de pagos o la balanza
comercial esté en desventaja para ellos.
Políticas de
financiamiento sin trabas y con mecanismos ágiles que permitan
acceso de la industrias al crédito aportado por el estado. Y en
esto, todos saben lo difícil que es conseguir un crédito
con el estado, lo que se tarda. Estamos oyendo permanentemente la danza
de millones y millones de bolívares y de dólares que hay
para financiamiento de las pequeñas y medianas industrias y cuando
uno va a buscar la manera de materializar eso en hechos concretos, pues
la cuestión no es fácil, entonces hay que buscar que eso
realmente tenga una modalidad que permita el verdadero acceso de los industriales
a los préstamos.
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